son cuatro las que comenta asun (pie balaguer) en su artículo para 'SOCIAL.CAT' donde a menudo encuentro artículos interesantes... pero no sé si se ha de cargar tanto sobre el sistema económico, el capitalismo -un sistema emergente de nuestra condición social como especie- y trasladarlo más a eso, a definición de la propia naturaleza.
Al menos el aburrimiento y la productividad son dos conceptos que llevo grabados en mi piel culposa en tanto que el primero me arrasa desde los inicios de la edad de mi pavo -dicho sea de paso suelen pavonearse más los señaladores de nuevos pavos que parecen en la creencia de ser bien maduros y que sólo lo son por contraste y temen, sin tapujos, perder poder-, el segundo porque soy poco productivo, o menos de lo que quisiera y lejos de los campos de mi deseo, pero la exigencia banal de ser productivo me circunda y me exige, como circunda y exige a tanto desgraciado que se resiste, no a no seguir los caminos marcados, que son los únicos que conoce, sino a mirar aquí y allá, por debajo y por encima, no sea que entienda por camino algo que nunca nadie le hubiera mostrado antes
me adhiero pues a la reivindicación del aburrimiento como generador de pensamiento (con posibilidad de ser crítico) y al rechazo de la productividad como valor personal (que no de especie)
... en términos económicos, evitar el aburrimiento favorecería la productividad, lo que engancha con los conceptos de progreso, de apropiación del medio, de crecimiento demográfico
... me adhiero al humanismo, quiero decir individualismo cuando rechazo aquellos valores
las otras dos me parecen más descriptivas del sistema económico: convertir las cosas en mercaderías, y no sólo las cosas, esta es una canción vieja de los ochenta (del siglo XX); cuando entrenan a las personas en paro en estrategias de búsqueda de empleo (una de las actividades, las formativas, que más empleo genera en estos tiempos atornillatuercas) les sugieren que aprendan a venderse, a concebirse como una mercadería más en el mercado de carne esclava
y la otra, confundir la necesidad del sistema con la necesidad propia, no merece la pena ni comentario, basta con prestar atención a las llamadas publicitarias, a los caprichos de los hijos, a los consejos de los amigos y entenderemos cómo hay hombres que quieren apropiarse de los medios económicos que han ganado otros hombres infectándoles con necesidades que antes no tenían
en lo que no estoy muy de acuerdo es en lo de idiotizar, una palabra que se enraiza en lo particular, lo propio, lo que define a un individuo, parece haber tomado una atmósfera peyorativa que describe al idiota y al tonto, que no dejan de ser individuos singulares, y a lo que a veces debe uno enfrentarse cuando decide aburrirse, no buscar la productividad y no convertir ni las cosas ni las necesidades en mercancías... hay algunos por ahí: hippies, punkies, okupas, monjes,... y por abarcar otros ámbitos menos morales: locos, delincuentes, vagabundos, toxicómanos... yo mismo, me siento y me reivindico idiota
la autora recomienda el libro 'el naufragio del hombre' de alba y fernández (2010) en hondarribia, argitaletxe hiru... y vale la pena leer su artículo porque estimula, confío en que el libro estimule
tomo la imagen de CUADERNODERESISTENCIA que también comenta el libro de Alba y Fernández
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