miércoles, 4 de septiembre de 2013

iliada, canto 21, batalla junto al río

... no lo había soñado, aquileo es acosado por el rio después de esparcir por sus aguas cadáveres y armas de guerreros teucros... creía haberlo soñado porque algún tiempo después de leerlo quise encontrarlo y no lo conseguí, aunque el recuerdo tiene siempre algo de sueño...

Así que los teucros llegaron al vado del voraginoso Janto, río de hermosa corriente a quien el inmortal Zeus engendrara, Aquileo los dividió en dos grupos. A los del primero, echólos el héroe por la llanura hacia la ciudad, por donde los aqueos huían espantados el día anterior, cuando el esclarecido Héctor se mostraba furioso; por allí derramáronse entonces los teucros en su fuga, y Hera, para detenerlos, los envolvió en una densa niebla. Los otros rodaron al caudaloso río de argentados vórtices, y cayeron en él con gran estrépito; resonaba la corriente, retumbaban ambas orillas y los teucros nadaban acá y allá, gritando, mientras eran arrastrados en torno de los remolinos.

Como las langostas, acosadas por la violencia de un fuego que estalla de repente, vuelan hacia el río y se echan medrosas en el agua: de la misma manera, la corriente sonora del Janto de profundos vórtices, se llenó, por la persecución de Aquileo, de hombres y caballos que en el mismo caían confundidos.

Aquileo, vástago de Zeus, dejó su lanza arrimada a un tamariz de la orilla; salto al río, cual si fuese una deidad, con solo la espada y meditando en su corazón acciones crueles, y comenzó a herir a diestro y a siniestro: al punto levantóse un horrible clamoreo de los que recibían los golpes, y el agua bermejeó con la sangre. Como los peces huyen del ingente delfín, y, temerosos, llenan los senos del hondo puerto, porque aquél devora a cuantos coge; de la misma manera, los teucros iban por la impetuosa corriente del río y se refugiaban, temblando, debajo de las rocas. Cuando Aquileo tuvo las manos cansadas de matar, cogió vivos, dentro del río, a doce mancebos para inmolarlos más tarde en expiación de la muerte de Patroclo Menetíada. Sacólos atónitos como cervatos, les ató las manos por detrás con las correas bien cortadas que llevaban en las flexibles túnicas y encargó a los amigos que los condujeran a las cóncavas naves. Y el héroe acometió de nuevo a los teucros, para hacer en ellos gran destrozo.


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estos troyanos los cuelga el foro de pinto en una entrada sobre la iliada

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y aquí está daniel tubau dándole un repaso a homero, aunque me temo que da igual,...
tengo los brazos cansados de matar...

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