jueves, 5 de septiembre de 2013
ni pereza ni diligencia
si la pereza obstruye la acción, la diligencia obstruye la contemplación...
si no lo haces, nunca estuviste en el sitio que recuerdas, si no te paras, nunca podrás describir un mar que se elevaba dos palmos por encima de tu vista y se engullía al sol para espasmo de fotoflautas...
pronto reventarán los madroños de rojo, lo sé pero no me paré a mirarlos, aquí no los recogen...
hice dos fotos en la primera debería advertirse al fondo la bahía de palma pero lo que se ve mejor es esporles, esto es la costa sur, el vehículo que se cruzó tiene una noción difusa de lo que yo miraba, estoy seguro de que le conductor me insulta mientras se aleja, la carretera en estrecha y nosotros, la bici y yo, sobresalíamos... yo me cago en su madre, lo hago tambien por mi bici que carece de estructuras cognitivas ni emocionales (que no es lo mismo pero es igual)
cuando creo estar al otro lado y quiero fotografiar el mar de la costa norte me sale otra vez la bahía de palma, es como si me metieran en un saco y me hicieran girar, luego salgo del saco y hago la foto, pero siempre es la bahía de palma... digo que vi el otro lado, lo he dicho arriba, pero habreis de creerme pues carezco de prueba alguna
creo que el secreto de la iliada es la exageración, pero no sólo, un texto exagerado puede ser un chiste bilbaino o una jota aragonesa o la cotidianeidad andaluza, pero difícilmente se acerca al texto griego cuando dice que aquiles tiene los brazos cansados de matar... lo intento más arriba cuando digo que el mar se eleva dos palmos por encima de mi vista y se engulle el sol... es cuanto puedo recordar de la costa norte pues no me paré
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